Parques urbanos: estudio identifica zonas con mayor presencia de parásitos zoonóticos en Santiago
6 de julio 2026

La investigación realizada por académicos de la Escuela de Medicina Veterinaria UC y de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile incorporó epidemiología espacial para comprender cómo se distribuyen estos agentes en los principales espacios de convivencia entre personas y mascotas. Sus resultados pueden orientar estrategias de vigilancia y prevención.
Salir a caminar con una mascota es un hábito cotidiano de miles de personas. En los últimos años, la relación entre perros y humanos se ha fortalecido, y hoy se consideran integrantes de muchas familias. Ese vínculo aporta beneficios físicos, sociales y emocionales, pero también hace necesario monitorear los riesgos asociados a enfermedades que pueden transmitirse entre animales y personas.
En este contexto, el Dr. Raúl Alegría, académico de la Escuela de Medicina Veterinaria UC, y la Dra. Galia Ramírez, de la Facultad de Ciencias Veterinarias y Pecuarias de la Universidad de Chile (FAVET), desarrollaron una investigación publicada recientemente en la revista Veterinary Parasitology, que buscaba caracterizar la presencia de endoparásitos zoonóticos en heces de perros, describir su distribución espacial e identificar clusters de alto riesgo.
El equipo recolectó 468 muestras de heces caninas en 26 parques urbanos del Gran Santiago (18 por cada parque). En 145 de ellas (30,98%) se detectaron huevos, quistes u ooquistes de parásitos con potencial zoonótico. De hecho, todos los parques evaluados presentaron al menos un hallazgo positivo.
«Los parques urbanos representan un verdadero termómetro de la salud ambiental de una ciudad», señala el Dr. Raúl Alegría, y explica que en ellos convergen las interacciones entre personas, mascotas, animales silvestres y el ambiente. «Por eso, estudiar estos espacios nos permite comprender mejor el potencial de exposición a distintos agentes y diseñar estrategias de prevención más efectivas», agrega.
Distribución de especies parasitarias en el Gran Santiago
En el caso de los perros, algunos parásitos se eliminan a través de las heces y pueden sobrevivir en la tierra o el pasto durante semanas. Si una persona entra en contacto con superficies contaminadas y luego lleva sus manos a la boca, existe la posibilidad de contagio.
Entre los agentes identificados en el estudio, el principal fue Giardia spp., ampliamente asociado a diarreas crónicas en perros y con un aumento en su detección en niños menores de 5 años. Un comportamiento similar se observó en Cryptosporidium spp. En comparación con un estudio anterior del equipo, la detección de Giardia spp. aumentó de 3,5% a 12,2%, mientras que la de Cryptosporidium.spp pasó de 1,2% a 6,2%, lo que sugiere un cambio en la circulación de estos parásitos en la ciudad.
Las mayores tasas de infestación se registraron en parques del sector norponiente (Cerro Navia, Renca y Estación Central) y del sector centro-sur (Santiago, San Miguel y San Joaquín). A partir de estos datos, el análisis espacial identificó dos zonas de riesgo estadísticamente significativas: un clúster de Cryptosporidium spp. en el norponiente y uno de Giardia spp. en el centro-sur.
Al integrar información parasitológica con análisis de epidemiología espacial, este trabajo propone un enfoque que permite ir más allá de la caracterización de los patógenos, identificando patrones espaciales de riesgo.

Presencia no es lo mismo que enfermedad
Encontrar parásitos en el ambiente no significa que las personas vayan a enfermar. Para que ocurra un contagio deben darse varias condiciones a la vez: contacto directo con tierra contaminada, falta de higiene o ingestión accidental de tierra, una situación más frecuente en niños pequeños.
Al respecto, el Dr. Alegría destaca que el estudio debe entenderse como una herramienta de vigilancia ambiental y no como una señal para evitar los parques.
«Nuestro objetivo no es generar alarma. Al contrario, buscamos generar conocimiento que permita prevenir. La evidencia científica ayuda a identificar dónde concentrar esfuerzos de educación, vigilancia y promoción de la tenencia responsable», señala el académico de la UC.
Una Salud para ciudades más saludables
El estudio se enmarca en el enfoque Una Salud (One Health), el cual reconoce que la salud humana, la salud animal y la salud del ambiente están interconectadas. En ese sentido, los resultados permiten comprender cómo se da esa relación en los espacios públicos de una ciudad.
En esa misma línea, el investigadorde la UC destaca la necesidad de que los datos recogidos sean utilizados por municipios y autoridades sanitarias para fortalecer programas de vigilancia ambiental, orientar campañas de educación y focalizar estrategias de prevención en los territorios con mayor riesgo.
De cara al futuro, el Dr. Alegría advierte que el crecimiento urbano, el cambio climático y las transformaciones en los ecosistemas podrían modificar la distribución de estos parásitos en el futuro. Por ello, el equipo continuará esta línea de investigación para comprender cómo evolucionan estos patrones y aportar evidencia que permita construir ciudades más saludables.

¿Qué medidas pueden tomar hoy los tutores?
El académico UC destaca que prevenir zoonosis comienza con pequeñas acciones de los tutores.
- Recoger siempre las heces de tu perro, en el parque, la plaza o la calle.
- Desparasitar a tu mascota de forma periódica, según indicación de tu veterinario
- Lavarse las manos después de estar en áreas verdes, especialmente antes de comer.
- Evitar que los niños pequeños se lleven tierra o pasto a la boca.
- Usar calzado en áreas verdes de uso público.
Revisa el estudio completo aquí:
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S2405939026001127