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Bienestar animal

Día del Perro: juegos para cuidar el bienestar de tu mascota en días de lluvia

20 de julio 2026


Cuando el exceso de agua en las calles y las bajas temperaturas obligan a los perros a permanecer dentro del hogar, la estimulación cognitiva y el juego compartido se convierten en actividades esenciales para su bienestar. Una académica de la Escuela de Medicina Veterinaria UC propone cinco alternativas para jugar y disfrutar puertas adentro. 

Los perros se han convertido en miembros importantes de las familias: acompañan a niños, adultos y personas mayores en su vida cotidiana y durante las vacaciones. Por eso, cada 21 de julio el mundo los celebra, reconociendo así su dignidad y la necesidad de cuidar su bienestar. Este año, en Chile, la conmemoración coincide con un complejo escenario climático que afecta a diversas regiones del país, lo cual implica reforzar las medidas de protección. 

“Ante las intensas lluvias, puede ser necesario evitar desplazamientos, acortar los paseos o limitarse a salidas higiénicas breves. Cuando disminuye la actividad habitual de tu perro, pueden aumentar sus niveles de activación y frustración, entre otras respuestas, debido al cambio en su rutina”, explica la Dra. Astrid Concha, académica de la Escuela de Medicina Veterinaria UC. 

Por esto, la etóloga propone cinco juegos sencillos que pueden realizarse dentro del hogar. Recalca que el objetivo no debe ser “cansarlos” a cualquier costo, sino crear instancias seguras para olfatear, resolver problemas, masticar, lamer, jugar, interactuar y descansar. 

Antes de comenzar: cada perro necesita un juego diferente 

No existe una única actividad adecuada para todos los perros. La elección debe considerar sus características individuales -edad, nivel de energía y preferencias- y ajustar la dificultad para evitar frustraciones. Por eso, conviene observar cómo responde el animal durante el juego. 

“Si se detiene con frecuencia, abandona la actividad o manifiesta una excitación excesiva -mediante ladridos, saltos, mordiscos o movimientos descontrolados-, será necesario simplificar el juego, hacer una pausa o cambiar de actividad”, señala la Dra. Concha. 

Agrega que, para mejorar la comunicación, conviene utilizar palabras que permitan al perro anticipar el comienzo y el término de cada dinámica. Expresiones como “busca” o “vamos a jugar” sirven para marcar el inicio, mientras que “se acabó” o “terminamos” ayudan a cerrar la actividad. 

“En hogares donde convive más de un perro, también es importante evaluar si resulta mejor realizar las actividades en conjunto o por separado, para evitar conflictos por recursos como comida, huesos y juguetes”, aclara la académica. 

Juegos de olfato 

El olfato es una de las principales herramientas que utilizan los perros para comprender su entorno. Las actividades basadas en este sentido estimulan su curiosidad, favorecen la conducta exploratoria y pueden ayudar a regular sus niveles de activación. 

El tutor puede utilizar algunos premios o una parte de la ración habitual de alimento del perro. Al comienzo, mientras el animal observa, puede distribuir entre ocho y doce premios en lugares visibles y accesibles. Luego debe darle la indicación ‘busca’ y permitir que los encuentre. A medida que comprende el ejercicio, los premios pueden esconderse en lugares fuera de su vista, de modo que necesite utilizar principalmente el olfato para encontrarlos. 

Antes de iniciar la actividad, es necesario comprobar que los premios estén alejados de enchufes, muebles inestables y objetos cortantes, así como de elementos que el perro pueda romper o ingerir. 

Juegos independientes 

Masticar y lamer permiten que el perro se mantenga ocupado de manera independiente y dirija sus conductas orales hacia objetos apropiados. Estas actividades pueden ayudarlo a pasar gradualmente de un estado de mayor activación a uno de calma. 

Se puede utilizar un juguete rellenable de goma resistente o una superficie de lamido, con su alimento habitual humedecido, comida húmeda balanceada u otros alimentos caseros seguros, como zapallo cocido, pollo, carne o pescado. Es importante utilizar solo ingredientes que el perro tolere bien y contabilizar su aporte como parte de la ración diaria.  

La dificultad debe aumentar gradualmente: primero se ofrece el juguete sin congelar. Asimismo, se debe permitir que el perro resuelva la actividad por sí mismo. 

Escondidas: ¿dónde está? 

Este juego social estimula el olfato y la resolución de problemas, además de fortalecer el vínculo. Para comenzar, el tutor se esconde con un premio, mientras otra persona puede sostener al perro. 

Desde el escondite, el tutor debe llamarlo por su nombre o utilizar una señal conocida. Cuando el perro lo encuentre, es importante felicitarlo y entregarle un premio o juguete. El propósito no es que realice el ejercicio de forma perfecta, sino convertir la búsqueda y el encuentro con su tutor en una experiencia positiva. 

Un pequeño rally dentro de la casa 

Un circuito dentro del hogar permite promover la actividad física y la estimulación mental, practicar habilidades previamente aprendidas y mejorar la atención y la comunicación con el tutor. Para este juego de estaciones no se requiere equipamiento especial: pueden utilizarse mantas, cojines, sillas y otros elementos estables. 

Estación 1. Invitar al perro a permanecer tranquilo sobre una manta durante dos o tres segundos antes de continuar con la siguiente estación. 

Estación 2. Caminar junto al perro alrededor de las sillas del comedor o en zigzag entre cojines, dejando suficiente espacio para que se desplace cómodamente. 

Estación 3. Pedirle que coloque las patas sobre un cojín firme o una plataforma baja y estable. 

Estación 4. Crear un paso amplio bajo una mesa u otra estructura segura que no pueda caer sobre el animal. 

Se recomienda practicar primero cada estación por separado, guiando al animal con movimientos suaves y premios, sin tirarlo, empujarlo ni obligarlo. Si muestra temor o inseguridad, es necesario adaptar el ejercicio. 

Tira y afloja con reglas claras 

Este juego permite expresar de manera segura conductas naturales de agarre, tracción y sacudida, además de fortalecer el vínculo y favorecer el autocontrol.  

Se utiliza un juguete largo y resistente, adecuado al tamaño y la fuerza del perro, como un mordedor de tela o una toalla firmemente enrollada. A partir de allí, se establece una secuencia sencilla con señales que el perro conozca y que funcionen como reglas claras. 

“Toma”: para autorizar que agarre el juguete. 

“Suelta”: para pedirle que lo entregue o lo intercambie. 

“Otra vez”: para reiniciar el juego. 

“Terminamos”: para indicarle que la actividad ha concluido. 

Es importante evitar los movimientos bruscos hacia arriba y los tirones que puedan afectar el cuello. Es preferible mover el juguete horizontalmente y realizar pausas frecuentes.  

Al finalizar, el perro puede quedarse con el juguete, siempre que no lo destruya ni lo ingiera. Otra opción es dejar caer un premio en el suelo y retirar el juguete. 

 


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